No soy muy amiga de la casquería, pero probé una vez los callos de cerdo por equivocación, y me encantaron. Me los pusieron de tapa en un bar de Mataró, y fue después de probar cuando pregunté qué era, mi sorpresa es que no tienen nada que ver con los típicos rugosos y “aventosados” de ternera, que nunca me han gustado. Por lo cual me decidí a cocinarlos.
Se sofríe una cebolla picada, un
pimiento verde picado y medio pimiento rojo picado junto a una hoja de laurel.
Una vez ha cogido color se agregan los
callos de cerdo limpios y un poco de sal.
Se rehogan bien, agregamos un poco de pimentón dulce y un par de guindillas pequeñas o una grande, al gusto.
Le ponemos caldo de carne o agua, un poco de sal y chorizo troceado. Dejar
cocer. Yo lo hice en olla a presión y lo dejé cocer unos 50 minutos. El caldo
ha de tapar bien los callos antes de cerrar la olla.
Y transcurrido el tiempo ya están cocinados y listos para comer, solo faltará rectificar de sal y emplatar una ración para degustar. Tenéis que probarlos😏





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